Cuando el arte confluye en la Residencia de Estudiantes

Me dispongo a contaros mi paso por la Residencia de Estudiantes de Madrid, donde la pasada semana tuve la oportunidad de ofrecer un recital de flamenco de la mano de la Fundación Cajasol, a la que le debo el haber vivido ya varias experiencias magníficas en los diferentes escenarios en los que me ha brindado la oportunidad de cantar.

 

Residencia de Estudiantes

 

  El conjunto de edificios que alberga la Residencia se encuentra en el número 21 de la calle Pinar, en el alto de lo que un día denominó Juan Ramón Jiménez como la “Colina de los Chopos”. Su concepción es obra del arquitecto Antonio Flórez y su construcción se realiza entre los años 1913 y 1917, siendo en 1915 la fecha en la que se traslada la Residencia, puesto que su fundación data de 1910.  Dirigida durante la denominada  “época histórica” por Alberto Jiménez Fraud, vivieron y se formaron en ella Federico García Lorca, Luis Buñuel o Salvador Dalí entre otros.

Más que un simple lugar de residencia se convirtió en un centro donde convivían artistas, literatos, músicos o pensadores. Recibió insignes visitas de diferentes personajes a nivel internacional, entre los que cabe destacar la del arquitecto Le Corbusier, el compositor Stravinsky, los científicos Marie Curie y Albert Einstein, que ofrecieron sendas conferencias sobre sus especialidades. Éste último sobre su teoría de la relatividad.

La música ofrecida  en sus salas se me antoja todo un sueño, puesto que en ellas se oyeron obras de Shöberg y el anteriormente citado Stravinsky. También imagino, harían el deleite de los asistentes Manuel de Falla o Joaquín Turina.

 

artesonado

 

En general, todos los artistas y pensadores españoles del primer tercio del siglo XX estuvieron vinculados a la Residencia, sin olvidar la relevancia que obtuvo a nivel internacional, gracias en gran parte a la figura de su director, traductor de la ONU en su última etapa al frente de su cargo, y que falleció en Ginebra en el año 1964.

 

Jiménez Fraud

 

La actividad de la Residencia de Estudiantes se vio interrumpida en 1936 por la guerra civil. En 1986 vuelve a retomar su propósito y nombre, consiguiéndolo gracias al encuentro y la convivencia entre las diferentes disciplinas de la Cultura. En el campo musical, recuperando ciclos de conciertos y encuentros, contando con excelencias actuales como Barenboim o Zubin Mehta. También hay una parte muy flamenca en la vida reciente de la Residencia con maestros de este género de la talla de mi querido y admirado Enrique Morente, Rancapino, Carmen Linares, Pepe Habichuela y contemporáneos a mí como Miguel Poveda, Esperanza Fernández o Argentina.

 

firma de Federico

 

Estos días la Residencia alojaba en uno de sus edificios una exposición sobre Federico García Lorca, así que tuve la suerte de poder visitarla de forma guiada por Guillermo García, que me fue mostrando de manera muy didáctica y amena parte de la documentación que ha custodiado con verdadero celo la Residencia hasta ahora, y las diferentes obras de Dalí que también se exponían en ésta. 

 

COM DALÍ

 

Imaginaos de qué forma influyó el empaparme de tanta historia y tanto arte justo minutos anteriores a mi actuación; pues este recorrido por la Residencia lo efectúe entre la prueba de sonido y el momento en el que me vestía en una de sus habitaciones donde también me hospedé, antes de salir a ofrecer el recital. 

Para la ocasión elegí como vestuario para la primera parte, un traje gris de raya blanca diplomática de Ralph Lauren con chaleco y pañuelo negros, y corbata negra con lunar blanco. En la segunda, quería ir con algo de más color, por lo que opté por un conjunto de pantalón y chaleco de mil rayas en azul y blanco de Álvaro Moreno, camisa azul marino básica y un divertido pañuelo verde con estampado en lunares de colores de Etro.

 

Terno primera parte

 

vestuario segunda parte

Titulamos el recital como “Origen”, puesto que hacía un recorrido por los cantes que aprendí de mis maestros Naranjito de Triana y José de la Tomasa en mi época de estudiante el la Fundación Cristina Heeren. Comencé con alegrías, malagueñas y abandolaos, peteneras, soleá y seguirilla, para dar paso a un solo magistral de Rafael Rodríguez “el Cabeza” y continuar con la segunda parte en la que ofrecí una versión de la copla “Antonio Vargas Heredia” hecha zambra, tientos tangos, y burlerías, que empecé  con diferentes letras populares recogidas por Lorca y como guiño a su “presencia” entre nosotros a través de sus recuerdos en aquellas estancias donde nos encontrábamos. Fue como hacer un viaje en el tiempo

 

POR ALEGRIAS

 

CON RAFAEL.

Mirad, a pesar del calor sofocante producido por las altas temperaturas vividas durante la semana, se creó un clima tan especial en torno a tanta historia y tanto arte que se percibía en los jardines, que os puedo asegurar que en muy pocas ocasiones he tenido una sensación tan maravillosa en un escenario… No tuve más remedio que lanzarme literalmente al público y cantar entre las filas de asientos una de mis canciones predilectas, (por no decir la más) “Silencio por un torero”

 

FIN DE FIESTA

Para despedirme, quisiera agradecer la presencia de todos los que me acompañaron esa noche, destacando a Blanca Pons-Sorolla, algunos de mis amigos del Ballet Nacional, Cristina Heeren, Laura García Lorca y al ministro del Interior Don Juan Ignacio Zoido, que hizo un verdadero esfuerzo por acudir al recital. Gracias también a la amabilidad que me brinda siempre el presidente de la Fundación Cajasol  Antonio Pulido junto con su equipo de trabajo; desde aquí abrazo fuerte a Javier Blanco, Rosa Santos, y Maria del Mar Díez.

 

ANTONIO VARGAS HEREDIA

 

Por último, agradecer también su trato a la directora de la Residencia de Estudiantes Alicia Gómez-Navarro junto con Blanca Ramos y Sara Font,¡encantadoras!. Verdaderamente me sentí como en casa, toda una experiencia… 

 

 

 

Espero volver a escribiros pronto, y como diría el genial García Lorca: ¡abrazos incalculables!


Mi noche blanca, flamenca y cordobesa

 

 

El pasado sábado se celebraba en Córdoba la décima edición de la Noche Blanca del Flamenco, en la que tuve la dicha de participar. A la vuelta de la esquina quedaba aquella colaboración junto al puente romano, que hice para la diseñadora Juana Martín en el segundo año en el que se realizaba la Noche Blanca. Esta vez, me enfrentaba en solitario a uno de los escenarios más significativos de dicho evento: la Plaza del Potro.

 

Plaza del potro

 

Potro de la Plaza

Para los que no hayáis escuchado antes hablar de esta “efeméride flamenca”, se trata de una serie de conciertos y espectáculos en plazas públicas por distintos puntos de la cuidad, desde el comienzo de la noche hasta bien entrada la madrugada.

Todos ellos se realizan de forma gratuita para el público que abarrota  los diferentes espacios. Digamos que se trata, de un regalo que la cuidad le hace a los cordobeses y visitantes que invaden por una noche la magia de su entorno. Esta edición era muy especial por el número de años que cumplía, y francamente el cartel de artistas anunciados tenía un peso que particularmente más que enorgullecerme, me provocaba un ataque de responsabilidad más acusado de lo habitual. 

 

Programa

Abrían la noche en la Plaza de las Tendillas Carmen Linares, Marina Heredia y Arcángel seguidos de otros nombres entre los que se encontraban mi admirada Lole Montoya o el Pele. La variedad en el elenco era muy extensa ya que en esta velada, se daba cabida a otras alternativas musicales que tienen como eje el flamenco; sirva de ejemplo el grupo Las Migas, Mario Díaz o Miguel Campello, encargado de cerrar la edición. 

Mi llegada a la cuidad del Califato se produjo a una hora temprana en la que los termómetros apenas si marcaban 40°… Una vez fuimos recibidos amablemente en el hotel Eurostars Palace, que se nos antojaba como un oasis en medio de la calurosa tarde, nos dirijimos a la Plaza del Potro a realizar la prueba de sonido. Uno de los rincones más representativos de Córdoba donde se encuentra el centenario Hospital de la Caridad, cuya construcción data del siglo XV. Se haya también en esta plaza la famosa Posada del Potro, citada por Cervantes en El Quijote y  que actualmente es el centro Flamenco Fosforito, además del Museo de Bellas Artes local y el Museo Julio Romero de Torres.

 En el centro, la fuente que le da nombre y que corona un potro con las manos alzadas sosteniendo un pergamino con el escudo de la cuidad. En frente, el triunfo de San Rafael, patrón cordobés  y presente en infinidad de monumentos y altares de sus calles.

 

Fuente Plaza del potro

 

Desde el escenario...

Después de realizar la prueba de sonido volvimos al hotel donde pude disfrutar de una agradable cena y un buen rato de descanso. Muy recomendable a todos los que visitéis Córdoba, tanto por la comodidad, como por el trato que dispensa su personal. 

 

 

 

Hotel Eurosttars Palace

A las 3:30 de la madrugada, me aguardaba la cita en una plaza más que concurrida y con un público, que a pesar de permanecer de pie un largo tiempo de espera más el de la duración del concierto, fue ejemplar por su respeto y atención a lo que sucedió en el escenario.

El vestuario que elegí para la ocasión fue de Álvaro Moreno al completo. Un traje negro con raya diplomática satinada en el mismo tono, un chaleco con fondo gris y relieve en forma de lunar color sangre, camisa blanca, corbata negra y pañuelo de bolsillo liso color sangre también. Un terno sobrio acorde al repertorio que ofrecí en la primera parte.

 

Vestuario primera parte

Para la segunda, que era algo más liviana, estrené un conjunto de chaleco y pantalón en lino blanco con forro y espalda estampados en colores muy vivos, que hacían contraste con la camisa negra de lunar minúsculo en blanco y pañuelo negro al cuello.

 

Vestuario segunda parte

A pesar de lo difícil del sitio y sus circunstancias para ofrecer un recital de flamenco, he de decir que me encontré muy a gusto y disfruté de forma excepcional del tiempo que compartí en el escenario junto con Rafael Rodríguez a la guitarra y Anabel Rivera y Diego Montoya en las palmas. 

Al toque Rafael...

 

Antonio Vargas Heredia...

 

Diego y Manuel

Un repertorio compuesto por alegrías, malagueñas, soleá, seguirilla, zambra, tientos tangos y bulerías me permitieron la entrega absoluta al público congregado en la plaza… Para finalizar, y sin ánimo de hacer demagogia, canté con el corazón y el alma “silencio por un torero” en memoria de Iván Fandiño, que nos dejó ese mismo día, entregando su vida en el ruedo…

No quisiera terminar este post con una emoción triste, pues estas circunstancias forman parte de nuestra existencia y hemos de aceptar con toda la resignación posible estos reveses.

 

Al aire...

 

Gracias Córdoba, porque siempre que te visito me llevo los sentidos rebosantes de belleza. Y a vosotros, gracias también a todos por seguirme, leerme y apoyarme a que continúe con este proyecto. ¡Hasta pronto!

 

Por alegrías

 

 

Sillas y cante

Una mención especial a mi querido amigo Clemente Rivas al que confié mi cámara de fotos y que tan buen trabajo ha hecho.


Rocío: tradición, folclore y Fe, mucha Fe

 

 

Hace apenas unos días, la Patrona de Almonte procesionaba por las calles arenadas de la aldea del Rocío en Huelva, y estos días, llegan de regreso las últimas Hermandades al punto de partida donde comenzaron su peregrinar llenos de Fe y júbilo y que ahora torna en cansancio y nostalgia. Particularmente de esta singular romería no me gusta desechar nada, y me refiero a ese estigma impuesto por muchos desconocedores de esta celebración que la tachan de banal y superflua por la gran incursión de folclore y de diversión que soporta; pero pienso que durante ésta, hay cabida para todo, y les aseguro que no entra en conflicto la religiosidad y la devoción con la algarabía y el disfrute.

Para los que nunca hayan oído hablar de la romería del Rocío, les aconsejo que busquen información en internet o través de infinidad de documentación escrita y audiovisual que existe; por si quisieran conocer los siglos de historia que tiene y la extensión de la devoción por todo el mundo de su Virgen. Yo en este corto espacio, me limitaré a contaros de forma breve como la he vivido, ya que resumir la intensidad que tienen estos días es tarea complicada.

Virgen del Rocío

Mi romería comenzó el martes 30 de mayo, realizando el primer día del camino con la Hermandad de Coria del Río, que lleva en su cajón de plata el simpecado de confección más antigua que participa en la romería de Pentecostés. (Cajón se denomina en muchos pueblos a la carreta que porta el simpecado, insignia con la reproducción de la Virgen del Rocío y que es el símbolo de devoción de cada Hermandad que hace su peregrinar hasta la aldea).

Coria

¡Pasamos un día verdaderamente genial! Nuestro grupo, capitaneado por Rocío y María Ruiz “Las Maletas”, es de los más divertidos, completado por unos fantásticos amigos al que este año de manera espontánea se unió el torero Lama de Góngora, que habiendo ayudado a echar el pie en el estribo a su hermana María, propietaria de la firma Lamágora y que lucía de amazona, decidió emprender el camino así, como mejor salen las cosas, de improvisto…

Amigos

De esta manera también, me encontré con mi querido amigo bailaor el Polito, que junto con sus primos los Farrucos, estaban haciendo el día a caballo. Buscando la sombra y un ensanche en el angosto camino, pudimos disfrutar de un rato de verdadero arte… Por cierto, aún sigo impactado con el cante de Farru que siendo su disciplina el baile, tiene una calidad y un regusto, que bien podría estar a la altura de cualquiera de las figuras actuales del flamenco en esta parcela. En definitiva, un día perfecto de armonía y disfrute en todos los sentidos.

Farrucos

Amanecí el miércoles en “La Veragua”, una choza con mucho encanto que tratamos de mimar conservando el sabor de las antiguas edificaciones que poblaban el Rocío hasta los años 70. Allí y durante todo el día me dediqué a otra de las aficiones artísticas con las que disfruto mucho: la decoración floral.

Choza

Por la noche me acerqué hasta el Santuario para contemplar la imponente llegada de la Hermandad Matriz de Almonte, un espectacular desfile de caballistas que precede al jinete que porta el simpecado y que en cuanto éste atraviesa la puerta de la Ermita se produce la señal inequívoca de que la aldea del Rocío está de fiesta.

Simpecado Almonte

Simpecado Almonte en la concha
El jueves decidí hacer el día de camino con mi Hermandad de siempre: Dos Hermanas. De pequeño lo hacía completo con ella, pero con el tiempo decidí ir cambiando y probando diferentes experiencias con otras Hermandades como Villamanrique de la Condesa, Triana, Almonte y por último Hinojos con la que he estado haciéndolo al menos los últimos 12 años. No me gustaría dejar atrás la memoria de mi primer camino con la Hermandad del Salvador de Sevilla, algo excepcional… Volviendo al jueves del camino, fue un día muy entrañable, en el que no pararon de sucederse  los buenos ratos junto con muchos recuerdos y alguna que otra lágrima de emoción que me trasladaban a los caminos de adolescencia; incluso volví a cruzar el vado del Río Quema sin apenas darme tiempo a remangarme el pantalón… Pero, ¡qué felicidad y cuántas evocaciones pasadas!

Simpecado en el Quema

Carreta de las niñas

En el Quema

El fin de semana en la Aldea es donde se vive la verdadera fiesta que celebra Almonte en honor a su Virgen. Se suceden los actos: el Rosario por el recorrido de la procesión, la presentación de las filiales y asociaciones que desfilan delante del Santuario, la Misa Pontifical, y el Rosario con todas las Hermandades, poniendo el broche de oro con la salida de su Patrona a hombros del pueblo. En esta serie de actos, se suceden verdaderos momentos de Fe y de encuentro con Dios y con la Virgen; protagonista de la Romería. Recordemos que celebramos la Pascua de Pentecostés o dicho de forma diferente; la venida del Espíritu Santo.

Perfil

A lo que me refería al principio, es que el Rocío es una festividad donde hay cabida para todo, sin ir más lejos, en “La Veragua” disfrutamos el viernes durante toda la jornada hasta bien entrada la madrugada de una fiesta agradabilísima, donde por su puesto, no faltó el buen comer y beber. El festejo, daba comienzo una vez que la carreta de la Hermandad de Coria hacía una breve parada en la puerta de nuestra casa, y donde le hicimos una ya tradicional ofrenda de flores acompañada por una oración y unas sevillanas.

 

Inolvidable para mi, la visita del Maestro y compositor José Miguel Évora, que durante más de dos horas estuvo acompañándome al piano, sin olvidar la de tantos y tantos amigos entre los que se encontraban Vicky y Rocío Martín Berrocal, el arquitecto Joaquín Torres, Jorge Outerello de la firma Tous, o Cayetano Rivera con mi querida y recién estrenada en el Rocío, Eva González. Todos ellos envueltos en un ambiente de convivencia y amistad junto al resto de la familia que conforman “La Veragua”. Otros momentos de buen clima, música y baile pudimos vivir el sábado en casa de mis tíos los Pérez-Vera, o el domingo en la de mi querida Lola Cascales.

Detalle bordado

Llegó la ansiada madrugada del lunes y pasadas las tres y media, una muchedumbre almonteña asaltaba el hierro que durante horas de desesperada espera, les había estado separando de su Reina, para así sacarla en procesión de una forma tan hermosa como hacía años que no se recordaba… La Virgen visitó todos los simpecados de las Hermandades filiales durante las diez horas que duró su transcurrir por las calles de la Aldea. A la una y veinticinco de la tarde, los almonteños posaban las andas de la Virgen de su Patrona en el altar de su Santuario.

Concha de la Ermita

Luz de Luz

Mar de amores

Varal

Podría haberos contado infinidad de historias más ocurridas en este Rocío dos mil diecisiete, pero ya me alargué demasiado; la vuelta a casa ya es otro cantar…

 

 

 

 


Fundación Cristina Heeren. “Veinte años de mecenazgo flamenco”

“No hay ningún sitio decente donde aprender flamenco”  se lamentaba hace veinte años el veterano guitarrista José Luis Postigo, comentando que no existía ningún lugar donde se concentrara el aprendizaje de las diferentes disciplinas que ocupan el arte del flamenco. Por aquella fecha, una americana afincada en Andalucía decidía abrir en Sevilla la primera escuela en el mundo donde se ponía al alcance la enseñanza de las tres actitudes principales que se desarrollan en éste: el cante, el toque y el baile.

Fundacion CH

La Fundación de arte flamenco Cristina Heeren comenzó su andadura en el año 1996 con 7 alumnos y con cuatro profesores: José de la Tomasa al cante, Eduardo Rebollar a la Guitarra y Yolanda Lorenzo y Milagros Mengíbar en el baile.

Remontémonos al año 1975 cuando la protagonista de esta “historia”, aconsejada por el Duque de Wellington y aprovechando una herencia que le había dejado su abuela, adquiere una finca en Granada. Tres años más tarde comienza a vivir en dicha propiedad y desde allí se trasladada a los distintos festivales de flamenco tan característicos de los veranos andaluces. En 1989 conoce a Calixto Sánchez, y le propone realizar la grabación de un disco, siendo su primera producción como mecenas de este arte. El disco ve la luz en 1991 bajo el título “Fuente de Luna”. Posteriormente,  en 1992, José de la Tomasa graba “Al compás del sueño”, producido de la misma manera.

La primera sede donde comenzó la enseñanza de la Fundación se encontraba ubicada en la calle Fabiola, pleno corazón de Sevilla a poco más de un centenar de metros de la Giralda. Un inmueble cedido por el Ayuntamiento de la ciudad que la propia Cristina rehabilitó invirtiendo parte de su patrimonio y que por una mala gestión administrativa se vio obligada a abandonar sin haber cumplido ni la mitad del tiempo de cesión: un error que el consistorio ni subsanó ni indemnizó, por no hablar de la poca ayuda, o ninguna, con el que contribuyó  para que la Fundación pudiera continuar con su andadura docente. Ya por entonces el número de alumnos había aumentado considerablemente y muy lejos de que el desánimo se apoderase del alma de nuestra mecenas, volvió a invertir en la compra de una nueva sede situada en la Avenida de Jerez, donde la entidad permanecería 10 años. Les digo que permanecería, porque a día de hoy no sólo se celebran los 20 años de tanta “dicha flamenca” en Sevilla, sino que además se estrena una nueva sede en Triana, sita en el 76 de la calle Pureza, entre la Capilla de los Marineros y la Iglesia de Santa Ana.

Edificio Fundación Cristina Heeren

Detalle Patio Fundación

En estos 20 años se han sucedido las producciones de espectáculos; “El Flamenco es vida”, “Lances del Arenal”, “Don Juan Flamenco”, “Aviso, bailes de Jitano” (si, con jota), y un sin fin de giras a nivel mundial que avalan la calidad de la enseñanza y la pureza que la Fundación Cristina Heeren se empeña en transmitir a sus alumnos a través de la enseñanza. Porque el Flamenco sí se aprende; aunque artista se nazca, saber sobre una materia, el conocimiento  y la técnica, facilitan mucho las cosas cuando uno se sube al escenario… La ortodoxia fue la clave desde el principio en la idea de crear esta escuela, y sin tener que volver a abordar esta cuestión, el cauce de este proyecto no se ha salido de su caudal en estos 20 años de vida.

Fundación Cristina Heeren

A lo largo de estas dos décadas han pasado por la fundación infinidad de alumnos venidos desde los 5 continentes, y con una media de un centenar de ellos por curso en los últimos años. También han sido casi innumerables los artistas que han ejercido en el profesorado. En el cante; Naranjito de Triana, José de la Tomasa, Calixto Sánchez, Paco Taranto, Esperanza Fernández, entre otros… Imborrables en la memoria las clases de Manolo Soler enseñándonos el compás… La escuela sevillana en el baile de Milagros Mengibar, actualmente la sabiduría de Javier Barón, en años pasados; Javier Latorre, Rafael Campallo, Beatriz Martín, Isabel Bayón o Carmen Ledesma y en la guitarra Eduardo Rebollar, Niño de Pura, Miguel Ángel y Paco Cortés, Pedro Sierra o Pedro Sánchez junto con otros tantos. Y artistas que en su día fueron alumnos y actualmente también imparten clase como es el caso de El Choro, Luisa Palicio o el cantaor Jeromo Segura, que obtuvo la Lámpara Minera del afamado festival de la Unión en 2013.  Un total de 8 galardones  de este concurso; cinco “lámparas”, dos “bordones mineros” y 1 “desplante”se han obtenido por parte de los alumnos de la Fundación, además de los conseguidos en la Bienal de flamenco de Sevilla y el Festival de Jerez; en su día “aprendices” de flamenco y hoy por hoy artistas que están forjando una consolidada trayectoria como el caso de Argentina o Rocío Márquez, ésta última obtuvo otra Lámpara Minera en la Unión. 

Fundación Cristina Heeren 7

La nueva sede de la Fundación alberga en su interior un pequeño teatro de inspiración clásica, y en el que esperemos muy pronto, puedan comenzar a verse diferentes tipo de producciones.

Teatro Fundación Critina Heeren

Teatro Fundación Cristina Heeren 2

 

Teatro Fundación Cristina Heeren 1

Habría muchísimo más que contar porque 20 años velando por el arte y ejerciendo el mecenazgo en un país que ya apenas sabe lo que es eso, dan para escribir mucho más que lo que permite el espacio limitado de este post. Pero si pasan por Sevilla, crucen el puente, busquen Triana y asómense a la calle Pureza, podrán contemplar la realidad de la locura de una americana de la que, les prometo, un día hablaré largo y tendido, porque a pesar de que se oculta bajo la loza aplastante, que es su timidez, la cual no le permite recibir ni unos segundos de halago, les aseguro que ha hecho una labor importantísima con infinidad de jóvenes, o no tan jóvenes ya, como es el caso de quien les escribe…


Feria de Abril; ” un éxtasis de estética”

 

A finales del mes de Enero, Sevilla comienza a construir en los aledaños del barrio de los Remedios una ciudad efímera que cobra vida por algo más de una semana y que pasada ésta, vuelve a ser un descampado al que todo el que deambula por allí (feriante claro), mira con cierta nostalgia el resto del año.

Me gustaría considerar, sin hacer apología del sentimiento sevillano, que la Feria de Sevilla posee la estética más equilibrada y elevada al mayor grado de gusto en cuanto todo su conjunto se refiere. Las casetas en su inmensa mayoría están exornadas de forma exquisita; ¿a quién se lo ocurre decorar un lugar de divertimento con encajes, cornucopias de madera talladas y doradas, mobiliario noble y lámparas de cristal? Les aseguro que sólo a los sevillanos, pioneros indiscutibles en darle ese toque de belleza a lo que en un principio fueron unos sombrajos y más tarde tiendas de campaña donde los tratantes de ganado cerraban las operaciones de compra y venta de animales. Recordemos que la actual celebración de esta fiesta tal y como la conocemos, tiene sus orígenes en una feria de ganado.

detalle caseta

Como es tradicional cada año, la “portada” tiene un significado que alude a la conmemoración de alguna efeméride o está inspirada en la arquitectura de algún edificio emblemático de la ciudad. En esta ocasión dedicada a la celebración del 25 aniversario de la Expo 92 y al pintor Murillo, en el año en el que se conmemora el IV centenario de su nacimiento.

Portada 2017

La feria durante el día nos ofrece estampas de un costumbrismo muy romántico; carruajes con lacayos perfectamente ataviados, amazonas luciendo sombrero de ala ancha o catite, caballistas con hermosas mujeres a la grupa, la elegancia de los viandantes que pasean el real, vendedoras de claveles o el entusiasmo de los más pequeños que hacen sus juegos con todo tipo de artilugios o saborean un rico algodón de azúcar…

Venderora de claveles

Jinetes feria 2017

Pareja de caballistas

Detalle amazona

Detalle catite


He de deciros, que he pasado una feria bastante intensa, como hacía  años que no la vivía, incluso he vuelto a salir a caballo con un grupo de jinetes capitaneados por Fernando del Toro y con los que disfruté como un niño.

Lombo Feria 1

A pesar del calor de las primeras horas de la tarde, buscamos momentos de sombra en algunos ya crecidos plataneros y como no, la buena compañía de los amigos que abandonaban el ambiente de sus casetas para atendernos muy amablemente en la puerta de éstas, surtiéndonos de buen vino y ricas viandas. No tengo mas remedio que mencionar el detalle de Juan Ortega del catering “La Doma”, que nos sirvió de manera muy generosa y hasta nos sacó un plato de gambas peladas por aquello de no “soltarnos de manos y abandonar los mandos del equino”. A la vista está que no tuve más remedio que sacar el teléfono móvil para inmortalizar el momento… 

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Otra parte fundamental estos días son las corridas de toros, donde durante catorce festejos incluyendo Domingo de Resurrección, “preferia” y “farolillos” (como se denomina a las que se celebran durante los días de Feria) han comparecido las máximas figuras del escalafón taurino del toreo a pie y a caballo. El esplendor de la Maestranza no tiene parangón; en ésta se aúnan en un solo espectáculo una amalgama de caracteres de tipo social y artísticos, que mezcla con fluidez desde vendedores ambulantes hasta la elegancia del palco maestrante donde lucen las hermosas mantillas.

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Aún sigue habiendo flamenco en la feria de Sevilla, y prueba de ello es volver a ver en “Joselito el Gallo 74” al cuadro de Jerez que conocí hace casi una veintena de años. Cuántas noches de adolescencia oyendo cantar y viendo bailar bien… Volver a contemplar a mi Carmen Vilela “pegándose una patá” por bulerías, fue retroceder en el tiempo haciendo que algunas lágrimas humedecieran los recuerdos del pasado, que en ese momento parecía estar más cercano que nunca…

Davinia Jaen

Otra caseta que sigue siendo punto de encuentro de artistas está situada en el número 8 de Pepe Luis Vázquez. Allí se sigue sabiendo escuchar y respetar el arte, y aunque de manera poco cómoda dadas las dimensiones de la caseta y el gran número de personas que disputa su poco más de dos palmos de espacio, siempre se da  ese momento de magia donde aparece la chispa y se disfruta de un buen rato de cante. Como siempre, fieles anfitrionas Boli Bores y la “inasequible al desaliento” (como diría mi tía Inmaculada Perez-Vera), mi querida Marisa Martín. ¡Gracias un año más!


Nada mejor antes de sacar los pies del albero, que pasar por el patio de los buñuelos que regenta como gran matriarca Doña Dolores Flores hija del “Niño Bronce” y abuela del bailaor “El Polito” con el que además he compartido estos días continuas dosis de talento, desde el sábado de preferia y en compañía de Angelita Montoya, “La Tana” o “El Choro” hasta en casa de Pedro Trapote con Diego Carrasco y Davinia Jaén.

Con Dolores y Polito

buñuelos

Caseta de los buñuelos

 


Realmente ha sido una feria inolvidable y cargada de buenos momentos; desde este espacio dar las gracias a todos los amigos que han hecho posible estos días de convivencia, música, baile, y mucha diversión.

 


Rocío Peralta; la virtud del equilibrio

Andalucía es la única región de España donde su folklore siempre está en continua evolución, clara muestra de ello es su traje regional, que lejos de haber permanecido anclado en sus orígenes “sufre” un continuo cambio de estilos, color y hechuras, haciendo de esta prenda un objeto “sometido” a pasarelas, revistas de moda especializadas e influencias de todo tipo de corrientes. Me gustaría mostraros hoy el trabajo de una mujer a la que me une bastante más que una buena amistad, por lo que me cuesta ser objetivo en el papel que desempeña como creadora de moda flamenca; para mi gusto, referente dentro de ésta, en su clasicismo, gusto y calidad.

PERALTA BLCK AND WHITE

 

Rocío Peralta, una sevillana de la Puebla Del Río, hija del rejoneador Rafael Peralta y de Mamen Revuelta (de la que ha heredado la elegancia desde el punto de la sencillez), comienza su incursión en el mundo de la confección del traje de flamenca cuando su marido Cayetano García le pregunta de forma espontánea por su inquietud de un futuro próximo y pone en sus manos un sobre que contenía todos los ahorros del matrimonio. Juzgad vosotros, pero a mí no se me ocurre una manera más hermosa de comenzar con ilusión y cariño un nuevo proyecto laboral.

ROCIO PERALTA 3

Desde su primera colección en 2006 (de apenas una treintena de trajes) hasta la de este 2017 inspirada en el regionalismo Peruano, el trabajo de Rocío ha experimentado una gran evolución que ella misma reconoce descubrir con el paso del tiempo.  Diez años de esfuerzo y dedicación que ha compatibilizado con el amor por sus hijos, la familia, el campo y los caballos, en pleno corazón de las marismas. Quizá uno de los referentes más fieles a su capacidad de trabajo y armonía sea Roberto Díz por quien Peralta tiene verdadera devoción, existiendo una reciprocidad en este sentir.

Su estilo, dentro del mundo de la moda  flamenca, se distingue por conservar el canon clásico de esta prenda, aunque nunca la abandona a lo obsoleto buscando inspiración casi siempre en las etnias de otros países como en colecciones anteriores destacando la dedicada a  México en la figura de Frida Kahlo.

Rocío capitanea un buen equipo de trabajo, supervisando la elaboración de cada traje que crea. Confiesa tener una muy buena memoria y sería capaz de decirnos los metros exactos que tienen tanto de tela como de encajes o abalorios cada confección que sale de su taller. ¡Estos días el ritmo de entrega es frenético! Y aunque tenga algo de tiempo para disfrutar de la Feria de Sevilla, la tregua es muy breve puesto que es una de las diseñadoras a las que recurre gran parte del público femenino que se dispone a asistir a las próximas ferias como la de Jerez o la Romería del Rocío.

ROCÍO PERALTA

Nos cuenta que vestir a Carolina Herrera, mujer del diestro Miguel Báez Litri, ha sido un verdadero lujo por lo que supone que alguien como ella amante de la buena costura y poseedora de un gusto extraordinario eligiera sus trajes para vestir de flamenca. Otros nombres como Inés Sastre o Marie Chantal que abanderan la elegancia, también se han decantado por sus modelos para esta feria de Abril. 

Nadie mejor que Rocio Peralta para  poner guapa a una mujer y que luzca radiante vestida de flamenca.

LOMBO EN PERALTA

PERALTA BOLSA

 

 

Querida Rocío:

Ha sido muy especial dedicar un post a tu buen hacer, no sólo por lo buena profesional que eres, sino por lo que te quiero. Porque nuestra amistad nació hace no sé cuánto tiempo, pero se afianzó con una mirada desde el altar hasta el coro de la parroquia de la Puebla el día que cantaba mientras te casabas con Cayetano, siguió en aumento como el caudal del Guadalquivir cuando pasa muy cerca de “El Rancho” y nosotros paseamos a caballo, o cuando una noche de verano nos descalzamos y nos contamos la vida en una playa de Huelva… ¡Enhorabuena por todo el éxito acumulado y por el que está por llegar!

ROCIO Y LOMBO

La tienda de Rocío Peralta se encuentra en la Calle Muñoz Olivé, 7, Sevilla. Tlf. 631359759

Síguela en Instagram @rocioperaltar

www.rocioperalta.com

 


Barbadillo y el vino que bautizó Machado

No hay mayor entusiasmo que decir aquello de “vamonó pa Sanlúca”, y es que pasar en Sanlúcar de Barrameda aunque sea unas horas, nos proporciona un soplo de alegría que hace que volvamos de tierras gaditanas con una sonrisa dibujada en el rostro. En esta ocasión mi destino está en las bodegas Barbadillo, donde de la mano de mi buen amigo Antonio Díaz, vamos a hacer un pequeño recorrido por su historia y por la elaboración de su exquisita manzanilla Solear.

Piedra Barbadillo

Antes de comenzar me gustaría contaros que en 2014 fui nombrado Caballero de la Orden de la Solear creada en 1979, distinción que se otorga cada año a diferentes personajes del mundo de la cultura y el arte entre otros, y por lo que me siento muy honrado. Ejerció de mi madrina en el acto la cantaora Laura Vital. Una ceremonia protocolaria pero con un ambiente divertidísimo donde pronunciamos un juramento, que en mi caso, y por causa de la manzanilla hice cantando:

“En bodegas Barbadillo

y en el claustro de la Orden,

presto juramento y digo

que la Solear será

mi manzanilla y mi vino

que no habrá otro en mi mesa

ni otro daré a mis amigos.

Si no cumplo mi promesa

me lo demanden mis hijos,

y donde quiera que vaya

tenga el agua por castigo”


Comenzamos nuestra visita por la casa palacio de la Cilla, (nombre que le viene dado por el impuesto que se pagaba a la Iglesia en especies y que se recaudaba en dicho inmueble). Este palacio es adquirido por la familia Barbadillo a principios del S.XX una vez ya fundada la empresa que data del año 1821. En el patio central nos encontramos con un busto de Don Manuel Barbadillo, (escritor y con vínculos cercanos a los artistas de la “Generación del 27”), el cual le otorga a la bodega el impulso necesario para que ésta se convierta en una gran empresa. Una de las zonas más peculiares del Palacio llamada “la Sacristía”, alberga los vinos mas nobles y mas antiguos de la bodega denominados “palo cortao”, entre oloroso y amontillado, existiendo tres distinciones dentro de este tipo. La reliquia de “palo cortao” podríamos decir que es la gama superior de este vino, con mas de doscientos años, cien puntos Parker (la máxima puntuación otorgada en el marco de Jerez por el experto Robert McDovell Parker) y cuyo precio es de mil doscientos euros por botella.

Otra parte de la bodega dentro de “la Sacristía” (custodiada bajo llave), guarda verdadera historia en sus botas; Manuel Barbadillo regaló a cada uno de sus hijos por su nacimiento una bota de vino, un total de cinco, extrayéndose de una de ellas cien litros hace un año para embotellar una edición especial que ha alcanzado en el mercado un precio de diez mil euros la botella. Pero no hay que preocuparse en demasía, puesto que tenemos al alcance de nuestros bolsillos la “Solear” para mí, ¡la mejor manzanilla del mundo!

Botas hijos de Manuel Barbadillo

Botella Versos


Nos adentramos en un hermosísimo patio muy característico de Barbadillo en las bodegas “Del Toro”, rodeado de nísperos, que no siendo árboles usuales en este tipo de estancias tiene una buena lógica el hecho de estar allí ubicados, puesto que al ser un árbol de hoja perenne, se evita que el sol combata de pleno en la pared y ésta alcance altas temperaturas que estropeen el vino. Debajo del suelo existe un aljibe de agua de lluvia que recoge ésta a través de los canales de las equinas y que hace que  se mantenga la humedad de las bodegas durante todo el año.

Patio Bodega del Toro

La manzanilla es un tipo de vino que sólo se cría en Sanlúcar dadas las condiciones atmosféricas existentes, ya que se necesita para ello un grado de humedad y ventilación muy específico. Tanto es así, que dentro de una misma bodega hay estancias que permiten el proceso de crianza y otras que no, encontrándose a escasos metros unas de otras. Dicho proceso, en el marco de Jerez en cuanto a tiempo se refiere, es de un mínimo de tres años. En el caso de la “Solear” serán seis años. Las botas donde se cría la manzanilla son de madera de roble americano y tienen una capacidad de treinta arrobas, que equivale a cuatrocientos ochenta litros.

BODEGAS BARBADILLO


En la bota se distingue en tres partes, el vacío; para que el vino respire puesto que es un ser vivo, la criadera; que es con la que se va trabajando durante el proceso, y la solera; que le otorga la vejez al vino y que nunca se extrae de la bota. Las botas más cercanas al suelo son las que contienen el más antiguo, mientras que las que están situadas en la parte superior tienen el vino más joven que va aportando todos los nutrientes y vitaminas. En esa simbiosis nace una nueva manzanilla y continúa el proceso, llegando a los once cambios de botas durante su crianza. La diferencia entre el fino y la manzanilla radica en la flor, una levadura (saccharomyces) que se cría en la superficie de la bota debido al microclima existente. Tanto en invierno como en verano la flor decrece pero nunca deja de cubrir por completo el vino, podríamos decir que es un sistema de autoprotección para que éste no se oxide.

Hay que distinguir la manzanilla a granel; que encontramos en depósitos o garrafas sin embotellar, y otra, la manzanilla en rama; directamente de la bota a la copa, clarificada con clara de huevo, de ahí que en Sanlúcar los conventos fabricaran muchos dulces con la yema que las bodegas les enviaban después de separarlas de la claras para dicho proceso. Desde 1999 bodegas Barbadillo saca al mercado novecientas botellas en cada estación del año con el proceso de clarificado. Existe otro género de manzanilla, la “pasada”; que tiene nueve años de crianza.


El proceso de crianza de la manzanilla sigue siendo muy artesanal y requiere cierto mimo. Me llamó la atención como al final de la jornada laboral del viernes, cuando realicé la visita, encharcaban literalmente el suelo de albero de las bodegas para conservar la humedad durante el fin de semana. Nuestro calzado sufrió ese hecho después de adentrarnos en una de las estancias buscando la bota que firmé el día de mi nombramiento como miembro de la Orden y que tanta alegría me produjo al volver a descubrir.

Bota firmada Barbadillo


No olvidemos como parte romántica en la historia de Barbadillo, que fue el poeta Manuel Machado el que le dio nombre a su Manzanilla “Solear”, dada su amistad con Manuel Barbadillo, pieza clave en el engrandecimiento de las bodegas.

Frase Manuel Machado

Como nota anecdótica, la primera exportación de manzanilla de Barbadillo se produce en 1827 a Philadelphia. La bodega posee diecisiete locales distintos repartidos por el término de Sanlúcar que aglutinan alrededor de setenta mil metros cuadrados y unas cincuenta mil botas de vino, superando con creces a la segunda bodega que posee unas veintidós mil.

La revista “Wine Spectator” reconoce la “Solear” como la única manzanilla que se encuentra entre los cien mejores vinos del mundo.

Manuel lombo Barbadillo

Quiero dar gracias sinceras a todo el personal que Barbadillo, y especialmente a Fori, por el trato que siempre nos ofrece, sin dejar en el olvido la cantidad de ocasiones en las que ha colaborado en acciones solidarias que organizo cada año. ¡Salud y mucha Solear!


“Sevilla y su semana más hermosa…”

Me es complicado resumir en tan breve espacio lo vivido estos días. He tratado de simplificar la escritura al máximo, espero que disfrutéis del post y de las fotografías.

La Semana Santa de este año ha resultado ser una de las mas plenas que recuerdo haber vivido desde hace mucho tiempo. He sentido nuevas experiencias, porque aunque haya quien piense que esto es lo mismo todos los años, se equivoca y mucho; nada sucede dos veces igual, y mucho menos una manifestación pública de nuestra Fe. Considero que no existe nada comparable a la sinergia que se da entre el arte y la religión que ofrece nuestra Semana Mayor, pues ni en lo artístico ni en lo fervoroso conozco mayor nivel del que encontramos estos días desde el extrarradio de la ciudad hasta su casco histórico.

Por fortuna, las condiciones meteorológicas de este año, han permitido que todas las cofradías hagan su estación de penitencia hasta la Catedral, por lo que hemos tenido ocho días de total plenitud. Mi Domingo de Ramos comienza siempre en San Lorenzo, allí se vive una estampa en la que mi imaginación me lleva a pensar que lo que allí ocurre es la cola para entrar en el cielo, si llegado el momento, tenemos la fortuna de hacerlo, claro está… Una multitud que bordea la plaza desde muy temprano para besar la mano del “Señor de Sevilla”; el Gran Poder. Mayores, jóvenes y niños, impedidos, la señora del barrio, el extranjero, la familia de un pueblo del Aljarafe que ha madrugado para venir hasta la ciudad… Todos esperan ansiosos el paso de unos segundos que se tornan eternos cuando en el tiempo que dura un beso en la mano del Señor, nos transporta a la Gloria misma.

Cola para entrar en el cielo

Cola en la Plaza de San Lorenzo para el besamanos del Gran Poder.

Gran Poder

Besamanos del Señor del Gran Poder.

En la intimidad del sagrario de la Basílica, oí misa antes de ponerme en camino hacia el barrio del Porvenir, donde desde hace ya casi una década tengo la fortuna de presenciar la salida de la primera Hermandad que pone su Cruz de guía en la calle. Allí me encontré con mi más que amigo, Alberto García Reyes, pregonero de la Semana Santa de este año y junto con el que he vivido momentos imborrables desde que éramos adolescentes, a los que hay que sumarles los de estos días pasados, francamente, difíciles de expresar por escrito para alguien como yo. ¡Gracias Alberto!.

Se abre el Porvenir

Cruz de guía de la Hermandad de la Paz.

Fiel a la cita incluso desde antes de ser Alcalde de esta ciudad, el ahora Ministro del Interior, Don Juan Ignacio Zoido, se encontraba entre los presentes. Amable como siempre y cariñoso, con su habitual interés por conocer como se encuentra mi familia. Una emocionante salida de esta cofradía con la que da comienzo la vehemencia de toda una semana.

Manuel Lombo,Alberto García Reyes y Juan Ignacio Zoido

Con el pregonero Alberto García Reyes y el Ministro del Interior Don Juan Ignacio Zoido

Continué mi caminar hacia el centro de la ciudad para ir encontrándome con todas las Hermandades que salen en procesión el Domingo, y terminar en casa de una maravillosa familia con la que me une un vínculo a veces mas fuerte que el que podamos tener con los de la misma sangre. Se trata de “casa Calvillo” que en sus orígenes fue un bar restaurante de los de más solera y abolengo sevillanos. Desaparecido ya éste, conserva en su seno familiar la tradición de vivir una Semana Santa rodeada de amigos, en los mejores balcones de toda la ciudad. Este hecho es indiscutible, puesto que por la altura de éstos y la estrechez de la calle que se acentúa en este tramo, el observador se encuentra inmerso en los pasos de misterio, e incluso se contemplan las caras de las Dolorosas tan solo con inclinar un tanto la cabeza, ya que los techos de los palios quedan por encima de la altura de los ojos. En uno de esos balcones canté mis primeras saetas con apenas dieciséis años; aún me pregunto como mis queridos Antonio y Teresa, dueños de la casa, depositaron tanta confianza en mi a tan corta edad, teniendo en cuenta que por ese balcón han pasado los mejores saeteros de la Semana Santa. Siempre me gusta visitarlos y cantar alguna saeta, es de mis tradiciones inamovibles esos días. Me alegra mucho cada vez que entro y recibo el mismo cariño de siempre, como si el tiempo no hubiera pasado… Tan solo soy consciente de ello al ver a Emilio; era un niño cuando se situaba justo delante mía flanqueado por mis brazos que se posaban en el balcón, y apenas si levantaba la mirada de los hierros de éste; ahora ese niño casi me sobrepasa por una cabeza… También es motivo de alegría ver como conservan varios recuerdos que tienen que ver conmigo, entre ellos un recorte de periódico enmarcado de una de mis saetas allí a la Quinta Angustia o una cerámica que yo mismo hice, y que les regalé en agradecimiento a una de esas Semanas Santas memorables que vivimos…

Detalle en casa Calvillo

Recuerdos en casa Calvillo.

Este año mi saeta, en tan mítico balcón, fue al Cristo del Amor; precisamente casi el total de la familia pertenece a esta Hermandad, y particularmente, me causa especial fervor tan portentosa imagen de Juan de Mesa. Como siempre, terminé el Domingo de Ramos acompañando a la Amargura en su regreso a San Juan de la Palma.

La borriquita

Sagrada Entrada en Jerusalén.

Virgen de la Estrella

La Estrella de Triana.

Cristo del Amor

Santísimo Cristo del Amor.

Luna de San Juan de la Palma

Detalle del paso de Nuestro Padre Jesús del silencio en el desprecio de Herodes.

Manos amargas

Detalle de San Juan y la Virgen de la Amargura.

Os decía al comienzo del post que esta Semana Santa ha sido muy diferente, el hecho de echarme a la calle con la cámara de fotos, ha hecho que despierte en mí una nueva visión ante este “hermoso espectáculo” buscando siempre cada momento y detalle especial para inmortalizarlo a través del objetivo, de ahí las fotografías que os muestro y de las que, a pesar de no ser un profesional en la materia, me siento muy orgulloso. Es otro arte a desarrollar que tiene en cada persona que lo realiza una perspectiva diferente y una búsqueda de lo original y lo novedoso.

El Lunes Santo fue un día de total esplendor, y por primera vez en algunos años cambié mi recorrido habitual viendo algunas cofradías por lugares en los que antes no lo había hecho. Un ejemplo, el paso de la Hermandad de Santa Genoveva por la Universidad. Además de ser muy partidario de esta Cofradía, me pareció elegantísimo el transcurrir de ésta por el Rectorado, con un repertorio de marchas muy elegantes y acordes al lugar por el que transitaba. Es impresionante ver como los titulares de esta Hermandad van rodeados durante todo el recorrido por la multitud del barrio…

cautivo del tiro de línea

Nuestro Padre Jesús Cautivo.

Otro de los momentos cumbre para mí del Lunes se produce en el último tramo de regreso de las Penas de San Vicente. ¡No cabe más sevillanía en una Hermandad! Sus imágenes, los pasos, el exorno floral, las insignias; todo es absolutamente exquisito, el transcurrir del cortejo es todo un deleite de buen gusto, desde la Cruz de Guía, hasta el último músico de la banda del maestro Tejera que acompaña la belleza de la Virgen de los Dolores. De regreso a casa busqué la imponente figura del Cristo de la Expiración y la mirada de la Virgen de las Aguas, que traspasa la malla de su palio.

Señor de las Penas

Nuestro Padre Jesús de las Penas

Dolores de las Penas

Virgen de los Dolores de la Hermandad de las Penas

Expiración

 Detalle del Cristo de la Expiración de la Hermandad del Museo.

Aguas del Musea

Virgen de las Aguas de la Hermandad del Museo.

El Martes Santo salí al encuentro de la Hermandad del Cerro del Águila allá por la avenida Ramón y Cajal y he de confesar que me emocioné mucho viendo como avanzaba por la amplitud del espacio, pero que a la vez llenaba sobradamente con la devoción y el entusiasmo de un barrio entero que la acompañaba de forma muy similar a la del Tiro de Línea de la que antes os hablaba… Por la tarde busqué la sobriedad de Los Estudiantes, para continuar con los Javieres y contemplar la imagen de San Juan recién incorporado al paso de Palio y que llegaba por primera vez a la Catedral, ya que el año anterior no pudo hacerlo por causa de la lluvia. Me dirigí luego a la Plaza de Pilatos, a casa de Naty Abascal, donde año tras año puedo cantarle a la devoción de mi padre y mi abuelo; el Cristo de la Salud y Buen Viaje, una imagen magnífica que me traslada a mi niñez cuando vestía la túnica de nazareno azul y crema… Después de ver pasar la solera de San Benito, me introduje en el frescor de los jardines de Murillo para contemplar el paso por tan mágico lugar de la Hermandad de la Candelaria y más tarde pasar por San Lorenzo y despedir el Martes Santo con la Bofetá y el Dulce Nombre.

Misericordia

Santa Cruz, detalle.

Con Naty Abascal

Con Naty Abascal.

Cantando al Señor de la Salud y Buen Viaje

Saeta en la Plaza de Pilatos al Cristo de la Salud y Buen Viaje. (Fotografía de Eduardo Rebollar)
Desamparados
Virgen de los Desamparados de la Hermandad de San Esteban.

Encarnación

Virgen de la Encarnación de la Hermandad de San Benito.

Miércoles Santo, “el día de los crucificados”. Me enfrentaba a un reto; cantar en la calle Adriano al Baratillo en casa de mi abogado y amigo Joaquín Moeckel. Ya de por sí, eso de ponerse en un balcón no es tarea fácil, pero si además uno tiene que hacerlo en una calle que precisamente tiene de estrecho lo que yo de deportista de élite, pues se complica algo más… Gracias a Dios no hubo que “lamentar daños” y se dio bien el cante, bueno, eso digo yo… Al menos la letra no pudo ser mas bonita:

“Tú eres la niña más Pura

y no te vale un novillo

tu destino es un Miura

que escarba la sepultura

del Señor del Baratillo.”

Quise hacerla en homenaje a García Reyes, ya que eran los últimos versos de la parte dedicada a la Piedad, y que fueron ovacionados en su pregón.

Una vez lidiada la situación en Adriano me relajé tanto que cuando me crucé con mi Cristo de la Salud de San Bernardo por el puente, me lancé a cantarle de manera espontánea antes de que comenzara a subir camino del hermoso momento que le dedica el cuerpo de bomberos. El sitio tampoco era de lo más apropiado teniendo en cuenta que además estaba cantando a pie de calle, aunque después de lo del Baratillo, era capaz de cantar en medio de la Plaza de España si hacia falta… Hermosas también de vuelta las Hermandades de la Lanzada o el Buen Fin.

Salud de San Bernardo

Santísimo Cristo de la Salud de la Hermandad de San Bernardo.

La Lanzada

Cristo de la Sagrada Lanzada.
Burgos y Sevilla
 Santísimo Cristo de Burgos.

Franciscano

Cristo del Buen Fin.

Virgen de la Palma

Nuestra Señora de la Palma de la Hermandad del Buen Fin.

El Jueves Santo daba comienzo temprano en los oficios de San Juan de la Palma a los pies del paso de la Amargura con un sabor añejo inigualable… Pude disfrutar de todas las cofradías de forma muy tranquila en la calle Sierpes, de nuevo en casa de la familia Calvillo; es una suerte a parte de gozar de su cariño hacerlo también de su hospitalidad no solo conmigo, sino con mi familia. En el ecuador de la semana y con una noche tan intensa por delante se agradece descansar… De allí me dirigí a casa para cambiarme y tomar rumbo al mismísimo cielo; a la Macarena. De esta noche me vais a perdonar que no os hable nada, pues acompaño a la Virgen realizando un trabajo del que me gusta pasar totalmente desapercibido. Esa noche todo le corresponde a Ella…

Oficios

Celebración de los Oficios en San Juan de la Palma.

Exaltación

Cristo de la Exaltación.

Coronación

Cristo de la Coronación de Espinas de la Hermandad del Valle.

Nazareno del Valle

Nuestro padre Jesús con la Cruz al Hombro de la Hermandad del Valle.

Quinta Angustia

Sagrado Descendimiento. Quinta Angustia.

Orando al Padre

Señor de la Oración en el Huerto, Hermandad de Montesión.

Ángeles

Virgen de los Ángeles de la Hermandad de los Negritos.

Mi madre

Con mi madre en casa Calvillo.

Siempre a Tus plantas

La Macarena.

Después de descansar apenas tres horas, disfruté de la plenitud de un Viernes Santo que en mi opinión, es de los mejores días de la Semana Santa. Las calles estaban repletas de gente, y aunque el tema generalizado de conversación eran los desagradables acontecimientos de la Madrugá, haría falta mucho vándalo para poder con Sevilla...

Impresionante como siempre el Cachorro, muy acertado con corona de espinas y potencias al igual que el Nazareno de la O, lo grandioso de Montserrat, el romanticismo de la Carretería, o la sobriedad de San Isidoro, hicieron de la jornada del Viernes el deleite de los sevillanos.

Soledad e Inmaculada

Soledad de San Buena Ventura.

Nazareno de la O

Nazareno de la O.

Cachorro

Santísimo Cristo de la Expiración. “Cachorro de Triana”.

Tres caídas de San Isidoro

Jesús de las Tres Caídas de San Isidoro.

Virgen de Loreto

Virgen del Loreto, Hermandad de San Isidoro.
Carretería
Cristo de Salud de la Carretería.

El Sábado Santo lo vivo en Dos Hermanas, mi ciudad natal y con la cofradía del Santo Entierro y la Virgen de la Soledad, una talla hermosísima de autor desconocido situada entre finales del S.XVII y principios del S.XVIII. El cortejo de esta Hermandad tiene mucha solera, incluyendo la figura del muñidor, las Virtudes Teologales, las tres Marías y la mujer Verónica. El Cristo Yacente es obra de Juan Manuel Miñarro, y los capataces Antonio Santiago junto con su hijo y equipo de contraguías, sin olvidarnos que acompaña al palio la banda del Maestro Tejera. Aquí también es tradición para mí cantar una saeta cada año.

Soledad de DOs Hermanas

Nuestra Señora de la Soledad, Dos Hermanas.

Los Santiago

El capataz Antonio Santiago junto con su hijo.

Mi Semana Santa concluyó contemplando el Resucitado y la Virgen de la Aurora por la calle San Luis. Por cierto un acertado cambio en el horario que permitió que la cofradía estuviera mas acompañada en el recorrido.

Está vivo

Cristo Resucitado.

Y para terminar la intensidad de la semana y celebrar la Pascua; ¡A los toros! Pero eso es ya otra historia…

¿me da cera?

A lo lejos

Bronce y oro

Cardo clavel y rosas

Carei

Catedral

Cautivo y Campeador

centinelas verdes

Cera y vidriera

Cirial

Ptrona de aviación

Romanticismo

Monaguillos

Miradas

Mantillas

Llamador

Entre varales

Lanzada

Sol

Señorita de Triana

En el puente

Cirineo

Resicitó


“Perdiendo la cabeza por The Exvotos”

Calle Bordaor Rodríguez Ojeda, muy cerca de arco Ocre donde termina la muralla Romana de Sevilla e irrumpe el cielo; barrio de La Macarena.

Los primeros calificativos que me vienen a la mente para definir de algún modo a Luciano y Daniel son: genialidad y buen gusto. Juntos forman “The exvotos”.

Como veis hasta en el nombre de su obra van impresos esos atributos. Luciano, de Utrera y formado en la Escuela de Artes Aplicadas de Sevilla, y Daniel, de Arahal con formación en esta misma, son más que un complemento el uno del otro, más bien diría que son solo uno; “de una sola pieza”.

Aunque estudiaron en la misma escuela no se conocieron en su época académica, cada uno enriqueció su aprendizaje de manera grandiosa por separado, Daniel en Lisboa, gran epicentro cerámico, y Luciano en Venecia donde la cartapesta y el taller de uno de los mas afamados creadores de máscaras jugaron para él un papel importante.

Daniel y Luciano

No es tarea fácil verbalizar su sentido de la estética; sus trabajos tienen una mezcla de originalidad y refinamiento, que con toda seguridad, los han hecho marcar una diferencia muy notable con respecto a todo lo que existe actualmente dentro de este campo artístico. Me atrevería a decir que son los creadores de un estilo, influenciados por muchas corrientes pero con un sello personal que determina su éxito. No me importa en absoluto declararme fiel admirador de su arte y de “sus personas”,  pues tengo muy claro que todo lo que ejecutamos en esta vida, no es más que una prolongación de nosotros mismos. Y si ellos gozan de un extraordinario buen hacer y de un gusto exquisito, imaginaos lo que sale de su taller…

Siempre enlazado a ellos, lo original y lo popular, hasta su nombre fue “impuesto por el pueblo”, tras sus asiduas ventas de exvotos en un mercadillo.

Su lugar de trabajo inspira una vida conventual; se trata de antiguo espacio a modo del típico taller que aún existe en Sevilla dentro de los corrales, que han sabido adaptar a sus necesidades y que además han decorado de forma excepcional, mezclando todo tipo de estilos con un resultado muy ecléctico. Cuando uno entra en “ese mundo”, se prepara para hacer un viaje en el tiempo, se traslada a una época romántica… Suena siempre de fondo la música clásica mezclada con aromas añejos, y si no fuera porque esa música proviene de un reproductor electrónico, podríamos encontrarnos perfectamente en un taller de otro siglo que desde luego, no es este que corre… Es el tercer local por el que pasan durante estos dieciséis años que llevan de andadura artística.

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Más allá de lo puramente artesanal, su objetivo es buscar el reconocimiento como artistas, ya que su obra tiene un toque de exclusividad en la creación de cada pieza, pensada y concebida para cada encargo de un cliente que busca algo verdaderamente especial. Su trabajo es muy extenso en variedad, trabajan la talla en madera, el modelado en barro, o la concepción de piezas para vajillas, todo ello con un estudio previo abocetado y más que pensado, buscando siempre la distinción y la funcionalidad, desde imágenes que atesoran reliquias, hasta sus ya famosos recipientes en formas de cabezas.

Vamos a centrarnos en este tipo de piezas, puesto que son de las más demandadas en su taller. Inspiradas en la clásica Grecia y Roma, y arraigadas en la religiosidad popular, la idea surgió mientras Luciano tallaba la cabeza de un Santo, pensando que podían crear una obra en cerámica donde se pudieran depositar plantas o flores a modo de jarrón. Tienen una mezcla de elementos vegetales, con la suavidad del clasicismo en el modelaje de los rostros y la originalidad antes referida, a la que no podemos dejar de añadir ese toque de locura que ellos mismos reconocen y que bajo mi punto de vista, se trata de una locura muy coherente.

PERDIENDO LA CABEZA POR THE EXVOTOS

Me gustaría explicaros brevemente que una obra de estas características pasa por diferentes fases; La primera es su modelado en barro, si el ejemplar es original, creado sin un molde previo, tendrá que ser vaciada, puesto que sería impensable procesar una pieza maciza; al margen de su peso, estallaría en el horno debido a la cantidad de masa. La cocción en el horno se realiza alcanzando entre los 980°  y 1020°c, la subida es progresiva y cuando alcanza la temperatura programada el horno se detiene y ésta va bajando de manera natural, tardando este proceso más de un día y medio. Una vez cocida la pieza viene el esmaltado, se decora y vuelve a pasar otra vez por el horno.

Tanto la superficie como el color de la pieza difieren mucho de estar en cruda a estar cocida la misma, pues durante el proceso de cocción los esmaltes y óxidos cristalizan y toman esa textura y aspecto satinados, mientras que si se decora con otra técnica, pueden seguir con apariencia opaca como es el caso de las cabezas que realizan y decoran a la cal, de manera que estas últimas no vuelven a pasar por el horno de nuevo.

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A pesar de los cambios que ha sufrido el proceso de creación en cuanto a cerámica refiere, ellos se mantienen fieles a la ortodoxia de este arte, utilizando como base los tradicionales esmaltes, con algunas fórmulas propias, y los óxidos para la decoración de las mismas.

La inspiración para Daniel y Luciano proviene mayormente de la naturaleza, el campo, la vegetación y sobre todo la luz, que hace que estos dos artistas permanezcan haciendo aquí su trabajo, aún a sabiendas de lo limitado de esta ciudad en muchos aspectos, creen que en otro lugar no serían capaces de desempeñar su arte, con la naturalidad y espontaneidad con la que lo desarrollan aquí. Quizá en otra gran ciudad tendrían otro tipo de posibilidades, pero nunca el estro que les otorga Sevilla…

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El taller The Exvotos se encuentra en la C/ Bordador Rodríguez Ojeda 7Acc, Sevilla. Tlf. de contacto: 670586609. Podéis seguirlos en Instagram y Twitter como @theexvotos


Sorolla: “Pintar y amarte, ¿te parece poco?”

Comienzo mi andadura en este blog con una experiencia vivida muy recientemente en el Museo Sorolla de Madrid de la mano de la experta sobre la obra del maestro y biznieta del mismo, Blanca Pons-Sorolla. Nos convocaba a la visita Cristina Heeren, mucho más que una mecenas para mí, a la que pronto le dedicaré un espacio en este blog, no sólo por la vinculación que me une a ella, si no por su importancia en el mundo del flamenco y del arte en general en España, siendo ella americana.

Acompañado de un grupo de amigos y artistas entre los que se encontraban los pintores Chema Rodríguez e Isabel Valdecasas, el calígrafo José María Passalacqua, el fotógrafo de moda Darío Aranyo, el actor Antonio Velázquez o la diseñadora Ágata Ruiz de la Prada, tuvimos la oportunidad de hacer un recorrido por la obra del pintor valenciano, el museo, vivienda y estudio del artista junto con la exposición itinerante recién clausurada “Sorolla en París”. El ambiente íntimo y la cordialidad entre los presentes hicieron de la visita un auténtico viaje en el tiempo por la vida y el trabajo del pintor más prolífico de España entre los siglos XIX y XX.

Como bien entenderéis, en este post no estoy profundizando en la biografía, historia y obra del maestro, para eso tenemos infinidad de información en internet y sobre todo una amplísima bibliografía publicada sobre su trabajo. En este caso, prefiero haceros llegar los detalles de la experiencia personal vivida en la visita y hablaros algo sobre el vínculo que existe desde hace años entre Sorolla y el que os escribe.

La casa taller del maestro acogía estos días un total de 66 pinturas, de las que algo más de la mitad pertenecen al museo y las restantes a instituciones culturales de distintos países y a colecciones particulares.

Una de las obras que más impresión me causa, junto con los murales de la Hispanic Society de Nueva York, es el cuadro titulado “Cosiendo la vela”, tal vez porque siendo de mis favoritos solo he tenido oportunidad de contemplarlo en dos ocasiones, ya que encuentra en el museo Ca’Pesaro de Venecia, por esto es interesante visitar este tipo de exposiciones que ponen a la vista obras que quizá no podamos volver a contemplar dada su ubicación, no siempre a nuestro alcance de forma usual.

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Frente a este imponente cuadro no sólo nos queda clarísimo que Sorolla es el pintor de la luz, sino que además se advierte el gran don de su visión fotográfica con respecto a la pintura, con una perspectiva impoluta y una capacidad sobrenatural de captar incluso la meteorología del momento en el que se desarrolla el conjunto pictórico, para dejarla impresa en el cuadro de manera que cuando el espectador está delante, es incluso capaz de sentir la temperatura de la escena. Bajo mi opinión, que no es más que la de un aficionado a la belleza, Joaquín Sorolla posee entre otras muchas virtudes, la capacidad de hacerte sentir dentro de su obra, de su trabajo, transmitir emociones a través de un trazo suelto y libre, en ocasiones de empastado grueso y duro en la cercanía, pero que en la distancia se convierten en verdaderos rayos de luz que traspasan vegetación, arquitectura, agua o tejidos.

Otro de los muchos aspectos curiosos de la exposición radicaba en las obras venidas desde Cuba, era bastante llamativo cómo lucían de una forma diferente, que a simple vista y sin la explicación pertinente de nuestra querida amiga Blanca, casi hubiesen pasado desapercibidas con respecto a las demás… Se trata de una sensación de opacidad en el barniz del acabado de las obras que “residen” en el museo de Bellas Artes de Cuba, y que la climatología de la Isla ha hecho que éste se oxide y pierda cierta luminosidad. Aunque para algunos este hecho haga que la obra carezca del esplendor total de su concepción, a mí me ofrece una sensación de cierta “humanidad” en la pintura, acusando las condiciones atmosféricas a la que está sometida. Os diría como símil, que se trata de una persona de edad avanzada que vive en contacto con la naturaleza en la montaña disfrutando de un aire limpio, frente a otra que lo hace sumida en la polución de una gran ciudad. Definitivamente los cuadros tienen vida…

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Una nueva parada frente otra obra, donde nos aguardaba una anécdota reciente. Se trataba del cuadro “Día gris en la playa de Valencia”. Éste, junto a todas las obras expuestas en esta muestra, “Sorolla en París”, ha permanecido en los museos de Giverny en Francia y Kunsthalle en Múnich, Alemania. Coincidiendo con la estancia de la exposición en este último, nos sorprendía la muerte de Prince de modo que el museo decidió rendir un pequeño homenaje publicando en su web la obra haciendo alusión a uno de los trabajos de este genio de la música titulado “Purple rain”. Dicha publicación se hizo viral en las redes sociales, haciendo que muchos relacionen el cuadro con el disco del ya mítico artista. Con este sencillo ejemplo comprobamos como las expresiones artísticas suelen darse la mano aún siendo de diferentes épocas y disciplinas.

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Me resultó tremendamente curioso, a la vez que entrañable, la manera de descubrir la identidad de las niñas que aparecen tan asiduamente en los cuadros de Sorolla, que en numerosas ocasiones son sus hijas. El artista siempre las representará con un detalle rojo en el pelo a modo de lazo o de adorno. Recordemos que retrató en continuas ocasiones a su esposa Clotilde, a María y a Helena, que junto con Joaquín fueron sus tres hijos. Precisamente, tres de los cuatro cuadros anteriormente mencionados, que procedían de Cuba, tienen la imagen de alguna de ellas. Nunca olvidaré la anécdota que oí por parte de Blanca Pons-Sorolla sobre el epistolario entre el bisabuelo y su mujer donde se denota el carácter afable, amante de su familia y de Clotilde, a la que en reiteradas ocasiones repetía en las misivas respondiendo a sus deseos de saber lo que hacía: “¿qué hago? Pintar y amarte….” añadiendo en una ocación: “¿te parece poco?”

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Pasemos ahora a centrarnos en una gran obra de Sorolla, la causante de despertar en mí tanto entusiasmo por el artista. Deciros antes que ya conocía al maestro desde que estudié la especialidad de cerámica en la Escuela de Artes y Oficios de Sevilla donde una de las asignaturas era historia del arte, ahí tome el primer contacto con su luz y su costumbrismo que tanto llamaban mi atención.
La obra en cuestión es “El bote blanco”, concebida en Jávea en el año 1905. Esta obra la adquiere el  primer Conde de Heeren, que a juzgar por las cartas existentes muestra una gran satisfacción por la compra de la misma. Hay un extraño cruce de propietarios desde su adquisición aún por resolver, ya que pasa por diferentes miembros de la familia; como la Señora de Candamo o la de Hurtado de Amézaga, de manera que ésta ante la insistencia de Rodman Heeren (padre de Cristina Heeren) por querer comprarle la obra, se niega a hacerlo en vida, dejándosela sorprendentemente en su testamento al morir. En el transcurso entre el primer Conde y Rodman el cuadro viaja por diferentes domicilios en Biarrtitz (Sur de Francia), hasta que es trasladado a EE.UU., concretamente a Florida, donde tuve la oportunidad de conocerlo por primera vez.

La obra representa a dos niños jugando agarrados al cabo de un bote. Una vez más queda revelada ante nosotros la maestría de Sorolla al plasmar el movimiento del agua con una diversidad de colores que oscilan entre la pincelada de un blanco rotundo hasta las más oscuras en tonos verdes, de paso por los turquesas, violáceos y azules intensos. Esta impensable amalgama de color reproduce con pasmosa realidad un mar oscilante, que incluso deja entrever el cuerpo desdibujado de los niños también en movimiento bajo la superficie acuática. Por el distinto tono en la piel de ambos podemos llegar a adivinar donde se encuentra en sol en el momento en que el pintor deja plasmada la escena, dando al niño más cercano a la barca unos tonos más ocres en la piel y en el reflejo de éste en el agua y otros de menos intensidad al otro personaje de espaldas que marca el eje central de la obra.

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Tal vez por ser una obra que hasta hace relativamente unos años era desconocida para los grandes adeptos de la obra de Sorolla, se trata de las más atractivas de las exposiciones  que ha recorrido en el último tiempo, llegando a acaparar las portadas en los catálogos de las mismas. Sin duda una obra que no deja indiferente al espectador.

Contemplar la pintura de Sorolla es como obsequiar al cuerpo con un soplo de salud, es luminosidad, alegría, sensación de espacio y vigorosidad, por eso siempre que he tenido oportunidad he pasado grandes espacios de tiempo contemplando “El bote blanco”.  Quedará grabada para siempre la escena que viví una mañana al llegar al salón de la casa de Palm Beach donde solía estar colgado y encontrarlo de pie, en el suelo, y apoyado sobre un mueble listo para ser repuesto donde lucía normalmente, ya que en épocas en las que no se encontraba la familia Heeren en la vivienda estaba a buen recaudo. Quedé totalmente impactado ante tantísima belleza… Allí, a mi altura, el cuadro parecía tener mas vida aún de la que por gracia del maestro ya poseía. Estuve durante un buen rato sentado frente a él, en pijama y ayuno, muy lejos de desear vestirme y sosegar el hambre. Tiempo después he tenido la fortuna de volver a verlo en alguna ocasión mas, una de ellas en el museo del Prado en el año 2009 en otra muestra dedicada al maestro.

Desde entonces no había vuelto a contemplarlo hasta hace unos días, donde además de disfrutar de la obra también lo hice de la compañía de buenos amigos, guiados como os decía antes por la genial Blanca Pons-Sorolla y reunidos gracias a Cristina Heeren, de la que hablaremos largo y tendido en otra ocasión.

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El Museo Sorolla, se encuentra situado en la calle Gral. Martínez Campos 37 de Madrid