Barbadillo y el vino que bautizó Machado

No hay mayor entusiasmo que decir aquello de “vamonó pa Sanlúca”, y es que pasar en Sanlúcar de Barrameda aunque sea unas horas, nos proporciona un soplo de alegría que hace que volvamos de tierras gaditanas con una sonrisa dibujada en el rostro. En esta ocasión mi destino está en las bodegas Barbadillo, donde de la mano de mi buen amigo Antonio Díaz, vamos a hacer un pequeño recorrido por su historia y por la elaboración de su exquisita manzanilla Solear.

Piedra Barbadillo

Antes de comenzar me gustaría contaros que en 2014 fui nombrado Caballero de la Orden de la Solear creada en 1979, distinción que se otorga cada año a diferentes personajes del mundo de la cultura y el arte entre otros, y por lo que me siento muy honrado. Ejerció de mi madrina en el acto la cantaora Laura Vital. Una ceremonia protocolaria pero con un ambiente divertidísimo donde pronunciamos un juramento, que en mi caso, y por causa de la manzanilla hice cantando:

“En bodegas Barbadillo

y en el claustro de la Orden,

presto juramento y digo

que la Solear será

mi manzanilla y mi vino

que no habrá otro en mi mesa

ni otro daré a mis amigos.

Si no cumplo mi promesa

me lo demanden mis hijos,

y donde quiera que vaya

tenga el agua por castigo”


Comenzamos nuestra visita por la casa palacio de la Cilla, (nombre que le viene dado por el impuesto que se pagaba a la Iglesia en especies y que se recaudaba en dicho inmueble). Este palacio es adquirido por la familia Barbadillo a principios del S.XX una vez ya fundada la empresa que data del año 1821. En el patio central nos encontramos con un busto de Don Manuel Barbadillo, (escritor y con vínculos cercanos a los artistas de la “Generación del 27”), el cual le otorga a la bodega el impulso necesario para que ésta se convierta en una gran empresa. Una de las zonas más peculiares del Palacio llamada “la Sacristía”, alberga los vinos mas nobles y mas antiguos de la bodega denominados “palo cortao”, entre oloroso y amontillado, existiendo tres distinciones dentro de este tipo. La reliquia de “palo cortao” podríamos decir que es la gama superior de este vino, con mas de doscientos años, cien puntos Parker (la máxima puntuación otorgada en el marco de Jerez por el experto Robert McDovell Parker) y cuyo precio es de mil doscientos euros por botella.

Otra parte de la bodega dentro de “la Sacristía” (custodiada bajo llave), guarda verdadera historia en sus botas; Manuel Barbadillo regaló a cada uno de sus hijos por su nacimiento una bota de vino, un total de cinco, extrayéndose de una de ellas cien litros hace un año para embotellar una edición especial que ha alcanzado en el mercado un precio de diez mil euros la botella. Pero no hay que preocuparse en demasía, puesto que tenemos al alcance de nuestros bolsillos la “Solear” para mí, ¡la mejor manzanilla del mundo!

Botas hijos de Manuel Barbadillo

Botella Versos


Nos adentramos en un hermosísimo patio muy característico de Barbadillo en las bodegas “Del Toro”, rodeado de nísperos, que no siendo árboles usuales en este tipo de estancias tiene una buena lógica el hecho de estar allí ubicados, puesto que al ser un árbol de hoja perenne, se evita que el sol combata de pleno en la pared y ésta alcance altas temperaturas que estropeen el vino. Debajo del suelo existe un aljibe de agua de lluvia que recoge ésta a través de los canales de las equinas y que hace que  se mantenga la humedad de las bodegas durante todo el año.

Patio Bodega del Toro

La manzanilla es un tipo de vino que sólo se cría en Sanlúcar dadas las condiciones atmosféricas existentes, ya que se necesita para ello un grado de humedad y ventilación muy específico. Tanto es así, que dentro de una misma bodega hay estancias que permiten el proceso de crianza y otras que no, encontrándose a escasos metros unas de otras. Dicho proceso, en el marco de Jerez en cuanto a tiempo se refiere, es de un mínimo de tres años. En el caso de la “Solear” serán seis años. Las botas donde se cría la manzanilla son de madera de roble americano y tienen una capacidad de treinta arrobas, que equivale a cuatrocientos ochenta litros.

BODEGAS BARBADILLO


En la bota se distingue en tres partes, el vacío; para que el vino respire puesto que es un ser vivo, la criadera; que es con la que se va trabajando durante el proceso, y la solera; que le otorga la vejez al vino y que nunca se extrae de la bota. Las botas más cercanas al suelo son las que contienen el más antiguo, mientras que las que están situadas en la parte superior tienen el vino más joven que va aportando todos los nutrientes y vitaminas. En esa simbiosis nace una nueva manzanilla y continúa el proceso, llegando a los once cambios de botas durante su crianza. La diferencia entre el fino y la manzanilla radica en la flor, una levadura (saccharomyces) que se cría en la superficie de la bota debido al microclima existente. Tanto en invierno como en verano la flor decrece pero nunca deja de cubrir por completo el vino, podríamos decir que es un sistema de autoprotección para que éste no se oxide.

Hay que distinguir la manzanilla a granel; que encontramos en depósitos o garrafas sin embotellar, y otra, la manzanilla en rama; directamente de la bota a la copa, clarificada con clara de huevo, de ahí que en Sanlúcar los conventos fabricaran muchos dulces con la yema que las bodegas les enviaban después de separarlas de la claras para dicho proceso. Desde 1999 bodegas Barbadillo saca al mercado novecientas botellas en cada estación del año con el proceso de clarificado. Existe otro género de manzanilla, la “pasada”; que tiene nueve años de crianza.


El proceso de crianza de la manzanilla sigue siendo muy artesanal y requiere cierto mimo. Me llamó la atención como al final de la jornada laboral del viernes, cuando realicé la visita, encharcaban literalmente el suelo de albero de las bodegas para conservar la humedad durante el fin de semana. Nuestro calzado sufrió ese hecho después de adentrarnos en una de las estancias buscando la bota que firmé el día de mi nombramiento como miembro de la Orden y que tanta alegría me produjo al volver a descubrir.

Bota firmada Barbadillo


No olvidemos como parte romántica en la historia de Barbadillo, que fue el poeta Manuel Machado el que le dio nombre a su Manzanilla “Solear”, dada su amistad con Manuel Barbadillo, pieza clave en el engrandecimiento de las bodegas.

Frase Manuel Machado

Como nota anecdótica, la primera exportación de manzanilla de Barbadillo se produce en 1827 a Philadelphia. La bodega posee diecisiete locales distintos repartidos por el término de Sanlúcar que aglutinan alrededor de setenta mil metros cuadrados y unas cincuenta mil botas de vino, superando con creces a la segunda bodega que posee unas veintidós mil.

La revista “Wine Spectator” reconoce la “Solear” como la única manzanilla que se encuentra entre los cien mejores vinos del mundo.

Manuel lombo Barbadillo

Quiero dar gracias sinceras a todo el personal que Barbadillo, y especialmente a Fori, por el trato que siempre nos ofrece, sin dejar en el olvido la cantidad de ocasiones en las que ha colaborado en acciones solidarias que organizo cada año. ¡Salud y mucha Solear!

3 comentarios en “Barbadillo y el vino que bautizó Machado

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